miércoles, 19 de octubre de 2016

SEMANA 12

El día empezó como cualquier otro, madrugando para llegar a clase de 7. La rutina había comenzado como cualquier otro, mi alarma sonando a las 5:00am para llegar a tiempo a la universidad, sin embargo esta vez fue mucho más difícil que de costumbre levantarme de la cama, ya que hacia mucho tiempo no madrugaba a clase por razones de salud que se me habían presentado anteriormente y que lamentablemente me habían generado una incapacidad por varios días. Sin embargo hice un gran esfuerzo para lograrlo y para que mi baño no se cruzara con el de nadie más en mi casa. Después de realizar toda mi rutina mañanera donde me alistaba, me dispuse a desayunar y a revisar mis redes sociales. Durante el desayuno abrí Whatsapp y me metí a la conversación de mi amigo Alejandro Suarez, con el cual siempre me encontraba los martes y los jueves en la estación de la 45 para subir juntos a la Universidad. Mi mensaje fue claro y directo ya que le escribí que si nos íbamos a ver en la estación, para lo que él me respondió con un “Si, pero que el ya casi iba a salir porque tenía parcial”, fue por esto que al recibir aquella respuesta, le respondí que subiera tranquilo porque yo estaba un poco demorada y no quería que llegara tarde a su parcial por esperarme.

Al terminar de arreglarme y de alistar mi maleta, me despedí de mis papas y mi hermana, deseándoles un feliz día. Baje rápidamente hasta la portería para buscar un taxi que me llevara hasta la estación de Alcalá, donde paraba el transmilenio que me servía para llegar hasta la Universidad. Me baje rápidamente del taxi y subí el puente casi corriendo, por que desde lejos veía que el K23 estaba parado ahí y que debía alcanzarlo. Llegando ya a la puerta donde este paraba me calme un poco y me puse los audífonos para escuchar música durante el trayecto. A lo largo de todo el viaje miraba el reloj para calcular que fuera a llegar a tiempo a clase y al mismo tiempo iba pensando todo los trabajos que debía realizar para esa semana. Cuando por fin llegue a la estación de la 45, me baje rápidamente del transmilenio y subí rápidamente hasta la Universidad, aunque fuera bien de tiempo.

Al llegar al salón, agarre un computador y me hice en una mesa que estaba sola, apenas llegue note que estaban leyendo un diario de campo que hablaba sobre un lugar ilegal donde se practicaban abortos, para el cual preste mucha atención ya que la forma en la que describían la experiencia era bastante interesante. A lo largo de todo el relato, lo único que no entendía era si realmente era de alguna niña que quería abortar o si solo estaban actuando en ese lugar, pero después de un rato y gracias a la narración logre entender que Daniella Zuluaga que era la autora de aquel diario explicaba como habían “fingido” la escena en esa clínica ilegal. Despues de terminar con ese seguimos leyendo algunos otros trabajos, dentro de los cuales contaban experiencias con personas que leían la mano, o una pelea de gallos, y por ultimo leímos la de Catalina, al cual le quería prestar mucha atención pues Alejandro Calero me había dicho que fuéramos a ese lugar del que ella iba a hablar, el cual era un cine porno en el centro, pero al cual no me llamo mucho la atención porque sentía que no me aportaría nada. En ese momento Sebastian me indica que lea aquel trabajo, por lo que comencé y durante toda la lectura iba pensando en cada descripción del lugar y si se relacionaba a lo que yo me había imaginado, cuando termine de leer el diario de campo de Catalina, Sebastian dijo que en semestres pasados ya algunos estudiantes habían realizado esa salida de campo, para lo cual le aconsejo a Catalina que revisara dichos trabajos. Al finalizar la lectura de los diarios de campo, Sebastian nos dijo que basándonos en esas salidas haríamos otros trabajos, para los cuales realizaríamos entrevistas para acercarnos un poco más al tema escogido.

Para continuar la clase, Sebastian le dio la palabra a Omar el cual haría una presentación sobre la entrevista, la cual creo que fue una presentación bastante concisa y buena pues no se extendía en cosas que no tenían relevancia, sino que trato los puntos más importantes y que nos servirían para hacer el trabajo que nos toca hacer con respecto al diario de campo. Después de ver la presentación sobre la entrevista, Sebastian nos hizo una presentación acerca de los meta modelos y como estos servían a la hora de realizar una entrevista, para así obtener resultados más satisfactorios. 

Durante la presentación se explico la generalización, distorsión y eliminación en el lenguaje, y a partir de la explicación se daba una breve descripción de cada una y se mostro un ejemplo para darle mayor claridad a cada paso. Para lo cual se llego y se observo que todos los ejemplos constaban de preguntas, pero que nunca se utilizaba la palabra Por qué?, por lo cual Sebastian nos explico que cuando uno realiza alguna pregunta con Por qué? se sesga y se “limita” mucho al entrevistado y se permite que la respuesta que se de sea de acuerdo a sus pensamientos, es decir que da pie para que cada persona responda desde lo que piensa y no desde lo que realmente es.

Fue por esto mismo, que después de explicarnos el porque debíamos evitar el Por qué? en nuestras preguntas durante las entrevistas, nos pidió que hiciéramos un ejercicio, el cual consistía que durante una semana mientras que hablábamos con la gente, no utilizáramos la palabra Por qué? y que debíamos documentar y “notar” como las personas hablaban y contaban cosas con mayor naturalidad y fluidez.


En cuanto al ejercicio lo empecé a realizar ese mismo día, para lo que debo decir que no fue una tarea fácil, debido a que nosotros estamos muy acostumbrados a usar la pregunta Por qué? cuando hablamos, sin embargo cuando estaba teniendo una conversación con mis amigos me acorde del ejercicio que Sebastian nos había dejado, por lo que puse todo mi empeño y fuerza para lograrlo, y evidentemente a lo largo de toda la conversación a pesar de querer preguntar y Por qué? logre encontrar otras maneras de preguntar para llegar a la respuesta que quería, y fue así mismo que me di cuenta que mis amigos me contaron muchas más cosas de las que lograría obtener preguntando por qué? y además considero que la conversación se volvía cada vez más fluida y natural, y después de haber “cogido” el tiro de no preguntar Por qué? logre enfocarme en la conversación y no tanto en pensar a fondo como debía preguntar.       

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