Para
realizar mi trabajo de campo debí pensar detenidamente en qué lugares me
llamaban la atención y a los cuales nunca había ido. Mi proceso fue un poco
largo y lento, debido a que al realizar un mapa mental de los lugares que
quería conocer, no lograba decidirme sobre cual sería el adecuado para realizar
el diario de campo. Durante todo esto proceso, le conté a mi mamá cuales eran
los lugares que me llamaban la atención para que ella me ayudara a escoger. Sin
embargo, al haberme decidido por uno, el cual era Guatavita, sabía que para
llegar a este lugar tenía que contar con el apoyo de mis papás para el
transporte, por lo cual lo descarté. Mi proceso seguía y el tiempo cada vez era
menos, tenía que decidirme por algo rápido e interesante, para así poder realizar
mi trabajo.
Mi
proceso de selección fue un poco curioso debido a que durante una charla que
tuve con un amigo, surgió el tema del trabajo de campo, para lo cual le comenté
lo que debía hacer y el sin pensarlo me dijo, “Dani, te tengo el lugar perfecto,
que se que te interesará”, sin dudarlo le pregunté cual sería ese “MARAVILLOSO”
lugar, a lo que él me respondió el Centro de Memoria, Paz y
Reconciliación. Sin pensarlo dos veces,
me di cuenta que ese era el lugar que estaba buscando. Para lo que concreté una
salida con mi amigo, ya que él era el que conocía el lugar y le interesaría
acompañarme. Después de hablar un rato, cuadramos que la salida la haríamos
antes que él se fuera para el trabajo, ya que este lugar le quedaba de camino.
Era
el tan esperado día de mi salida a conocer el Centro de Memoria, Paz y
Reconciliación, y tenía muchos sentimientos encontrados, ya que sentía mucha
emoción por ir a ver de qué se trataba ese lugar, pero también me daba miedo
encontrarme con algo que me afectará mucho. Sin embargo, me levanté de mi cama
y me empecé a arreglar para encontrarme a tiempo con mi amigo en el
transmilenio. Nos citamos a las 10:00am, ya que nos tocaba ir hasta la 26,
lugar donde se encontraba este Centro. Salí de mi casa y durante todo el trayecto
iba a la expectativa sobre lo que pasaría con este trabajo de campo, sin
embargo el ir hablando con mi amigo me tranquilizó un poco. El trayecto que
debíamos recorrer era bastante largo, sin embargo no se me hizo tan lento,
debido a que íbamos en un transmilenio, que no realizaba casi paradas.
Nos
estábamos aproximando a la estación de la calle 26, donde nos bajaríamos y
caminaríamos hasta el Parque de la Reconciliación ubicado en la Cra. 22 #24-52. Apenas llegamos lo primero que
vi fue un gran monumento que tenía el nombre “Centro de Memoria, Paz y
Reconciliación”, apenas lo vi pensé que no era para nada parecido a lo que
tenía en mente. Llegamos y Alejandro me dijo que ese monumento que se veía en
piedra, era el elemento central, ya que este era un monumento en memoria a las
victimas, al decirme él eso me quedé un rato observándolo detalladamente y me
di cuenta que me gustaba mucho su arquitectura; que a pesar de ser un elemento
muy simple, llamaba mucho la atención. Algo que también me llamó la atención en
ese momento de la arquitectura, fueron los espejos de agua que se encontraban a
los lados del gran monumento de piedra, y que a mi parecer combinaban de una
manera única, generando una sensación de tranquilidad y relajación. Al tener un
tiempo para analizar el exterior del Centro, decidimos entrar para que yo
pudiera conocer un poco más de este gran espacio, que había decidido visitar. Apenas
ingresamos nos encontramos con una señora a la cual no dude en preguntarle un
poco más del lugar, mi pregunta principal consistía en que quería saber un poco
más del por qué o el objetivo de este lugar, a lo que ella me respondió que más
que ser un monumento, era un espacio que estaba pensado para personas de todas
las edades donde podrían hacer un recorrido de memoria histórica, pero más todo
un espacio donde se podía construir colectiva e individualmente un ejercicio
por la paz. Después de haber escuchado el objetivo del centro, mis ganas por
seguir conociéndolo solo aumentaban, cada vez me emocionaba más y pensaba que
había escogido el lugar correcto para conocer.
A lo largo de cada espacio me podía dar cuenta
que el centro generaba una PAZ inmensa, y que todos los elementos que lo
componían estaban tan bien pensados, ya que todos se complementaban entre sí
para dar una sensación de vida y de esperanza. Algo que también me generó mucho
intriga fueron los espacios que se encontraban alrededor del centro, ya que a
un lado se encontraba el Parque del Renacimiento, en el cual se rinde homenaje
a todas las víctimas del Gaitanismo y por otro lado encontramos unos columbarios
los cuales son un monumento en honor a las víctimas del conflicto y la
violencia en Colombia.
Después de analizar un poco más los diferentes
espacios, me aparté de mi amigo y me tomé un tiempo para pensar en todo lo que
estaba viviendo en ese lugar y más que todo el significado que tendría esta
visita para mí. Después de volverme a
integrar con mi amigo y la persona que nos estaba contando un poco más del
lugar, empezamos a recorrer cada sala y espacio con el que este centro contaba,
para mí fue muy interesante contar con la presencia de Alejandro, ya que él
está estudiando arquitectura y complementaba lo que la “guía” nos contaba, lo
que permitió que mi visita fuera más placentera. Algo que me contaron fue que
el diseño y la realización de este espacio fue de manera de colectiva, donde no
solamente participaron arquitectos sino también personas afectadas directa e
indirectamente, en resumidas cuentas este edificio fue una obra ¡¡¡¡DE
TODOS!!!!
A lo largo de todo el centro encontramos
diferentes zonas, como por ejemplo el memorial de la vida donde la idea es que
todos los ciudadanos aporten un puñado de tierra, con lo cual se busca defender
los derechos humanos y la memoria de las víctimas. Esta zona es el epicentro y
el corazón del monumento, cuenta con cuatro entradas las cuales dan a puntos
clave del espacio, como lo son los columbarios, el monumento en honor al
Gaitanismo, otra al costado sur y por último la entrada principal que da a la
26. Cuando ya habíamos recorrido una gran parte del Centro, pude observar que
había unas salas como para realizar conferencias y que además había unas
esculturas que representaban la participación de los niños en el centro.
Dentro de lo que más me llamó la atención de
este lugar fue principalmente su arquitectura, ya que son espacios amplios,
iluminados y muy pulcros, lo que me permitió experimentar unas sensaciones
increíbles y únicas.
Cuando ya terminamos de recorrer el lugar, nos
quedamos un rato con mi amigo pensando y hablando del lugar y del tema
principal que se vivía allá, ¡LA PAZ!, y más porque precisamente daba la
casualidad que estamos con el tema de los acuerdos de paz, y nos dio pie para
tener una charla de lo que pensábamos. Después de hablar un rato, él me
pregunto como me había sentido y que pensaba del lugar, a lo que sin pensarlo
respondí: “Fue la mejor decisión y uno de las lugares más lindos que he podido
conocer”, al decirle esto le agradecí, ya que si él no me hubiera dado la idea
y no me hubiera ayudado, nunca hubiera tenido la oportunidad de conocer este
maravilloso lugar.
Cuando terminamos nuestra charla, nos dirigimos
nuevamente al transmilenio, pero al alejarnos un poco del lugar decidí que
quería tener una foto de esto en mi memoria para siempre, por lo cual me volteé
y miré por última vez ese monumento de piedra que sobresalía.
Como consejo y recomendación, le digo a todas
las personas que no conozcan este lugar, que no se priven de una experiencia
maravillosa y única y más que todo de rendir homenaje a tantas víctimas y
héroes que han dado la vida por nosotros.
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